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La tecnología UV-C esteriliza el aire, el agua y las superficies

La luz UV-C elimina virus y microbios

El salvavidas invisible

El público en general apenas conoce la gran variedad de aplicaciones de la tecnología UV-C, pero esto está a punto de cambiar porque la radiación UV-C podría contribuir significativamente a reducir la pandemia de la COVID-19. Después de todo, este salvavidas invisible lleva décadas protegiendo a personas en todo el mundo contra los patógenos nocivos.

Aquí explicaremos cómo el efecto desinfectante de las lámparas UV-C contribuye a la salud pública y cómo la tecnología UV-C es el peor enemigo del coronavirus.

En pocas palabras: ¿Cómo funciona la tecnología UV-C?

La radiación UV-C, cuya longitud de onda oscila entre los 205 y 280 nanómetros, daña el ADN de las bacterias y los virus de tal manera que consigue matarlos o dejarlos inactivos. Las lámparas UV-C se benefician de estos efectos para así esterilizar el agua, el aire o las superficies. Incluso el coronavirus puede resultar inofensivo con la radiación UV-C. Por cierto, la radiación UV-C en sí no es visible.

Lámparas UV-C: Desinfección eficaz y sin productos químicos

La radiación ultravioleta, o radiación UV, debe sus propiedades desinfectantes a su corta magnitud de onda y a los altos niveles de energía asociados. Como tipo de radiación electromagnética, la longitud de onda de la radiación UV-C oscila entre los 100 y 280 nanómetros. Por lo tanto, su longitud de onda es mucho más corta que la de la luz que vemos, que se sitúa entre los 380 y 780 nanómetros. Si una lámpara UV-C emite una longitud de onda inferior a 280 nanómetros, la radiación emitida rompe las uniones químicas de los microorganismos, dañando el ARN y ADN de los virus y las bacterias e impidiendo, por tanto, que se sigan multiplicando. El resultado es que los microorganismos dejan de ser infecciosos. Se estima que una longitud de onda alrededor de 256 nanómetros alcanza los niveles más altos de esterilización. Como la radiación generada artificialmente no se produce de forma natural en la Tierra, los patógenos son incapaces de sobrevivir a la radiación UV-C. Por eso la tecnología UV-C es tan efectiva en la desinfección. No importa si son hongos, bacterias o virus, las lámparas UV-C convierten en interne todo tipo de patógenos en el menor tiempo posible, y sin productos químicos, residuos o decoloración de las superficies.

La tecnología UV-C esteriliza el aire, el agua y las superficies

La tecnología UV-C ya salva vidas en los países en desarrollo

Los propietarios de piscinas y acuarios están familiarizados con las lámparas UV-C porque son la alternativa perfecta al cloro y a los filtros de acuario tradicionales para la desinfección de las piscinas. Lo que funciona a pequeña escala también funciona a lo grande. Por ejemplo, la tecnología UV-C se usa para el tratamiento de aguas residuales sin productos químicos. En muchos países en vías de desarrollo, donde el agua potable accesible está muy contaminada con microbios, se usan dispositivos de desinfección del agua con tecnología UV-C para el tratamiento del agua. Su principal ventaja es que este tipo de soluciones son rentables y muy fáciles de usar. A menudo no suele haber alternativa a los dispositivos de desinfección con tecnología UV-C para el agua, especialmente en zonas remotas con infraestructuras deficientes.

La radiación UV-C elimina microbios multirresistentes

La tecnología UV-C es indispensable en la actividad diaria de los hospitales, ya que se emplea eficazmente contra los microbios de cualquier tipo y reduce significativamente el riesgo de infección, en especial con las infecciones por contacto directo o indirecto y la contaminación cruzada. En especial, es un arma importante en la lucha contra la bacteria Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), que sigue siendo resistente a la mayoría de los antibióticos. La SARM es especialmente peligrosa para personas con defensas debilitadas. Además, es importante frenar su expansión en los hospitales e instalaciones médicas en una etapa temprana.

La tecnología UV-C esteriliza el aire, el agua y las superficies

Prevenir la gripe o las infecciones de COVID-19 mediante lámparas UV-C

Las lámparas UV-C no solo se pueden usar para prevenir infecciones en hospitales, sino también en nuestra vida diaria. Este hecho ha cobrado suma importancia a raíz de la pandemia ocasionada por el coronavirus. Como parte de un estudio reciente, el doctor Adalbert Krawczyk y la doctora Christiane Heilingloh, miembros de la Facultad de Medicina de la Clínica de Infectología del Centro Médico Universitario de Essen (Universitätsklinikum Essen) han demostrado la alta eficacia de la radiación UV-C contra el virus SARS-CoV-2.

Hay muchas maneras en las que las lámparas UV-C pueden protegernos frente a una infección patógena. Aquí algunos ejemplos:

  • Esterilización del aire: Aviones, oficinas, restaurantes: Es espacios cerrados, las partículas más pequeñas con carga vírica, conocidas como aerosoles, juegan un papel importante en la transmisión del SARS-CoV-2. Por lo tanto, desinfectar regularmente el aire con lámparas UV-C puede reducir significativamente el riesgo de infección.
  • Desinfección en zonas públicas: En espacios públicos, además de las pequeñas gotas, muchas infecciones se deben al contacto directo o indirecto. Los botones de los ascensores, los pasamanos de las escaleras mecánicas o los mangos de los carritos de la compra son un ejemplo de un alto riesgo de infección. Con sus soluciones de UV-C, la empresa emergente alemana UVIS tiene como objetivo prevenir las infecciones en este tipo de situaciones.
  • Desinfección de smartphones: Utilizamos nuestros smartphones varias veces al día, así que no es una sorpresa que la carga de gérmenes en un smartphone sea superior a la de cualquier otro objeto de uso cotidiano. Las soluciones de UV-C personalizadas para desinfectar los smartphones ayudan a minimizar el riesgo de infección, Como por ejemplo la unidad de desinfección UV-C portátil de LEDVANCE. Este práctico dispositivo desinfecta smartphones en cuestión de minutos. Y lo que es más: también se puede usar para desinfectar numerosos tipos de objetos de uso diario, como gafas o llaves.

Por supuesto, las propiedades desinfectantes de la radiación UV-C no solo se limitan al coronavirus. Los virus de la gripe, que son responsables de un gran número de muertes al año, también se pueden desactivar con esta tecnología.

La tecnología UV-C esteriliza el aire, el agua y las superficies

Un moderno sable láser: Cómo combatir una pandemia global con la luz

La pandemia de la COVID-19 ha puesto cada vez más de relieve la importancia de las soluciones de UV-C para el público en general. No cabe duda de que la radiación UV-C inactiva el virus SARS-CoV-2 de las superficies y así evita su expansión. Hasta ahora se han usado soluciones adecuadas, especialmente en el ámbito de la desinfección, pero el papel de la radiación UV-C pronto podría cobrar más protagonismo en la lucha contra la COVID-19.

Financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania, el consorcio de investigación Advanced UV for life en el Hospital Charité de Berlín está investigando actualmente cómo la irradiación con tecnología UV-C afecta a la piel y a las membranas mucosas. Se espera que la radiación UV-C de onda corta pueda llegar a usarse eventualmente para reducir significativamente la carga vírica en la cavidad nasal anterior y en la garganta.

Usos de las lámparas de desinfección de UV-C: Medidas de seguridad

Los dispositivos UV-C aportan un gran valor a la humanidad, pero hay que usarlos con precaución porque pueden ocasionar daños en la piel y los ojos, por lo que no deben utilizarse bajo ningún concepto directamente sobre el cuerpo.

Por este motivo, la unidad de desinfección UV-C portátil de LEDVANCE incluye un mecanismo de seguridad integrado. Cuando la unidad se abre, el dispositivo automáticamente deja de emitir radiación UV-C, evitando así daños en los ojos y en la piel. Por lo general, todas las normas a continuación son de aplicación cuando se empleen los dispositivos UV-C abiertos:

  • Enfoque las lámparas UV-C solamente hacia la superficie por desinfectar. Es imprescindible evitar la radiación sobre la piel y los ojos.
  • Abandone la habitación cuando utilice dispositivos UV-C en un entorno abierto.
  • Apague los dispositivos UV-C inmediatamente al finalizar el proceso de desinfección.
  • No deje los dispositivos UV-C al alcance de los niños.

Por lo general, la tecnología UV-C para uso personal solo debería usarse en dispositivos cerrados para minimizar los riesgos de seguridad si es usada correctamente. Lea atentamente las instrucciones del fabricante antes de su uso. ¡Puede estar seguro de que el dispositivo UV-C desinfectará como por arte de magia!

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